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La Pared

Manu Fernández López

04/30/19
al 12/30/20

BOCA DE FUEGO

miércoles a sábado

13 a 18hs.

Traiga a su memoria alguna situación particularmente desagradable, alguna que este lidiando en la actualidad o que haya quedado trunca en su pasado. Experimente que ocurre con esa situación. Busque dentro de ésta el miedo que contiene. El miedo es la sensación de estar separado de la realidad. A medida que sea capaz de retrotraerse a ese estado atemorizado, empiece a percibir también un muro de miedo. Detecte su textura y su color. ¿Es claro u oscuro, afilado o duro? ¿De qué está hecho? Tome el lugar del muro.

Volvamos a la idea de la pared que usted mismo ha creado para mantener lo que consideraba, en el momento de crearla, un equilibrio interior, pero que realmente mantiene un desequilibrio externo, como un dique o una represa en los que un nivel de agua está más alto que el otro. Por tanto, puede verse así mismo detrás de ese muro y dentro de una gran inundación, una gran presión de poder. Su muro aporta entonces lo que piensa que le falta en el nivel interno. Dicho de otro modo, hay un gran poder que avanza hacia usted y piensa que su poder es menor que el suyo. Entonces construye un muro para protegerse.

Usted está dentro del muro, porque es creación suya. Ha sido creado de su propia esencia y está lleno de afirmaciones; afirmaciones de lo que debe hacer para mantenerse seguro. Lo maravilloso de todo esto es que esa pared ha sido creada con su esencia y contiene poder en su interior que puede transformar y redistribuir para que sirva de base de sustentación para el poder del yo interno.

Este texto es un fragmento extraído de la publicación “Hands of Light” de Bárbara Ann Brennan en 1988.

La caprichosa, en la choza de Capri.

Thalia de fondo, diciendo que no se acuerda lo que pasó.

Chastre, enchastre y galpón.

Un muro rebalsa, como una cerveza sube, un cumpleaños con una promesa de pared.

Feliz Cumple Kiara y Julián, dijo en el kiosko.

Llevaba en las manos las golosinas más inmundas y brillosas que vi en mi vida,

ahorcadas en un pico de cerveza.

Dos días en cama sudando givre.

La resaca no lo dejaba respirar.

Los amigos en un cementerio, decidieron hace un altar, donde pusieron la pared.

Alguien quiso pintarle algo con una pintura de uñas.

Todos dijimos que sí.

Ahora me pinto una uña y creo escribirte. Del brillo aparece una historia que el mundo

no me daba.

Cocino, manejo, toco el piano y cojo escribiendo una pared con caca para Instagram,

ponele.

La capri choza tiene que ser así.

Razón de un ladrillo de goma, leer los chinchulines, decorar un verdadero llano de

formas, borbotón de mamotreto.

DonnaSummer podría llamar por esto.

Un muro camina a un cementerio. Será que ahí alguien le pinta las uñas.

José Ignacio Pfaffen

Marzo de 2019

Curador: Carlos Herrera

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